martes, 8 de enero de 2008

DAME MODA





Desde los tiempos más remotos, el hombre ha sentido siempre la necesidad de taparse. Bien sea por las condiciones climáticas o por pudor, la indumentaria siempre ha formado parte de la forma social en la que nos hemos encontrado, evolucionando a lo largo de la historia y siendo unas veces causa y otras consecuencia de acontecimientos importantes.

Ya nuestros antepasados prehistóricos, encontraron en las pieles de los animales que mataban para alimentarse, el modo de tapar su cuerpo para evitar las inclemencias del tiempo o del lugar donde vivían.

A medida que fueron evolucionando, y el hombre se hizo sedentario, y formó sus tribus o comunas, descubrieron en las vestimentas, pinturas y complementos, distintivos que les permitieron crear diversos estatus en la pirámide social rudimentaria de comienzos de la humanidad.

Dependiendo de la zona en la que se desarrolló cada raza, los distintivos se iban adecuando a ella, llegando a suponer entre las propias comunas, símbolo de unión entre los miembros pertenecientes a cada una.

Poco a poco, la raza humana en general, fue haciendo de su indumentaria algo imprescindible para estar en sociedad.

Durante los primeros años de nuestra historia más cercana, una vez nacido Cristo, las comunas ya han formado parte de unos tiempos muy lejanos, ya se vive en una sociedad estructurada, los pueblos están perfectamente separados por nombres, costumbres, razas…Existen, además, diversos estatus sociales de poder, en jerarquías, en los que se podían diferenciar sin problemas, quién era quién y cuál era su puesto.

Aquí empieza la riqueza en el vestir, se comercia con tejidos traídos desde los lugares más remotos a los que se llegaba mediante las conquistas. Se tratan tejidos naturales como la seda y el algodón, se introducen elementos metálicos también a las vestimentas, y por supuesto, se hace uso de las piedras preciosas, perlas y cristales, e incluso oro, plata, bronce…para realizar los vestidos más preciosos, sólo a disposición de las clases más altas. La gente humilde viste más que nada con tejidos de algodón.

Durante siglos, la indumentaria va evolucionando, y cada vez con más importancia como signo distintivo. Ésta simbología no es nada extraña, es más, en cualquier tribu de las descubiertas como con más antigüedad, se han utilizado de alguna forma, la indumentaria, como expresión.

Ya en la Edad Media, la opulencia en el vestir llegó a su punto culminante. Esta forma exagerada de recargar tejidos, complementos, etc, duró hasta hace pocos siglos, con las evoluciones típicas dependiendo de la zona, época histórica o social.

Pero la columna vertebral que aguanta toda esta evolución, se centra más que nada en el uso de la indumentaria como herramienta diferencial entre clases o sexos.
Se dice que la ropa siempre ha servido como signo distintivo entre el hombre y la mujer, y si nos centramos en diversas etnias o épocas, veremos que también ha recibido un uso de represión femenina.

Pongamos como ejemplo la cultura japonesa, examinándolo muy por encima, y como ejemplo, el zapato japonés como el tabi o el zori, son símbolo de esta represión de la que os hablo. Supongo que habréis visto alguna vez la barbaridad de la deformidad de algunos pies de mujeres japonesas, encorbados…pues bien, en su cultura, se ha dicho y entendido desde siempre, que la mujer más femenina y sensual, era aquella cuyo pie era más pequeño, es por lo que éstas se sometían desde bien pequeñas, al vendado de los pies para evitar que éstos crecieran, enfundándolos además, en zapatos minúsculos de madera. De aquí viene esa peculiar forma de andar de las mujeres de Japón. Se ha interpretado por sociólogos e historiadores, que realmente esta medida era una medida de represión tal, ya que el hombre daba por hecho que el único método de liberación para una mujer de su hogar y de su marido, eran sus pies. Para evitarlo, se creó este hito en los pies, así la mujer nunca daría pasos grandes y jamás escaparía de su hogar.


Pues al igual que esta simple prenda, la gran mayoría de prendas tanto japonesas, árabes, europeas…están cargadas de una gran simbología. Simbología que a menudo ignoramos, y que habla de nosotros y de nuestra evolución, y que marca historia.

Centrándonos en el siglo veinte, y para no alargarme demasiado, al comienzo de éste, las vestimentas opulentas todavía marcaban estilo. Fue una gran diseñadora en los años veinte, la que para mi, creó un nuevo concepto de moda. Una moda basada en las roturas con las represiones, la libertad en el vestir…fue Coco Chanel.

Tras pasar de los vestidos largos, con cancán, mangas abullonadas, cinturas ceñidísimas y peinados ostentosos, vinieron los años veinte, los “locos años veinte”, época en la que el hambre y la post guerra, ayudó al cambio. Los anchos vestidos perdieron todo su volumen, los largos se vinieron a la rodilla, los peinados se acortaron…fue el comienzo de la liberación de la mujer, fue el principio de querer la igualdad.

Y fue en el cambio hacia la igualdad, donde entra Coco.

Su propia imagen era el símbolo más claro de feminidad masculina. Ella creó el pantalón. Sí, el pantalón para la mujer. Este fue el acontecimiento en materia de moda y social, que más marcó esta época. La imagen femenina nunca en la historia había estado tan cerca del hombre. La mujer empezó a fumar cigarrillos y vestir smoking, utilizar sombreros y beber whisky.

A partir de Coco Chanel, el mundo del diseño de moda cobró un gran protagonismo. Empezaron a emerger diseñadores que marcaron tendencia en la época, como Christian Dior o Yves Saint Laurent, los cuales aportaron grandes cambios a la moda como la creación del New Look del primero o la creación del concepto pret-à-porter, del segundo.


Todo ello nos lleva a los años sesenta, en los que la paz y la libertad son los lemas por honor. Se inventa la minifalda por Mary Queen, entre otras cosas, la cual se lleva en todas sus versiones, acompañando al grito de “haz el amor y no la guerra”.

En los ochenta se vuelve al recargamiento en otra fase, en cuanto a superposiciones de prendas, multitud de accesorios, se pone en primer lugar la bisutería, el calzado, las medias, los colores chillones, en contraposición al negro muy difundido. Expresan una cierta negatividad social en la que la economía se empieza a derrumbar, y en la que el fantasma del consumismo comienza a pasar factura.

En los noventa se hablaba de cambio futurista, materiales tecnológicos, etc. En cierta parte se cumplió, las formas empiezan a ser más minimalistas, los colores más neutros, y la investigación en textiles forma buena parte de la industria. Se empieza a ver el verdadero negocio de la moda.

Ya en el siglo veinte uno, la cosa parece bastante estancada. Vamos rodando en una noria en la que las versiones pasadas se van repitiendo una y otra vez, dándoles otras formas, colores o complementos, pero iguales en su base.

Dónde ha quedado el romper con lo que hay? Está todo inventado ya? En tiempos de Coco Chanel se pensaba igual? También creían que todo estaba creado?

Yo creo que no podemos estar tan estancados. Pero es que el mundo de la moda ha entrado en unos círculos en los que todos quieren ser Coco Chanel y no se dan cuenta de porqué ella es quien fue. No hay que dibujar, hay que proyectar, hay que sacar las necesidades más profundas, y tiene que haber alguien capaz de dar la oportunidad en este mundo basado en la estética y lo superfluo.

Mientras la superficialidad mande en este campo, los que lo vivimos desde lo más profundo, estamos perdidos y olvidados, esperando a ver si pasa la marea…


10 comentarios:

mia dijo...

xiketä


óptimo,cuando vuelva

loveleoc de Uruguay

le invitaré a visitarte

lo que mencionas es su mundo!

vive allí,en París

www.colette.fr

la personalidad en

el mundo de la moda

no siempre triunfa...

hélas ma chère madame....

besos

julio-entuinterior dijo...

Muy interesante. Me lo he leido enterito

Un abrazo

ybris dijo...

Sabias reflexiones. Sobre la moda pesa -como ya decía Schiller en su oda a al alegría tomada por Beethoven para su novena sinfonía- el lastre de la división, desde la autoafirmación que supone el uniforme hasta la rebeldía con la ruptura formal con lo acostumbrado.
Si a esto, encima, se le añade la presión consumista o los intereses comerciales tendremos que difícilmente se puede hablar con objetividad de esta manifestación cultural que tanto nos influye.

Besos.

raindrop dijo...

Me ha encantado este artículo, supongo que lo imaginas ;)
Lo que más me ha gustado es que hayas dado la visión de conjunto, que resulta cegadora para los "iluminados-de-turno" que tienen una visión inmediata de las cosas, de corto alcance, y no les preocupa la evolución del arte y el trabajo, ni su verdadero sentido en el marco global. Apenas viven al momento sin aportar nada realmente útil.
Entender la globalidad es la única forma de llevar a cabo un análisis correcto y encontrar los caminos naturales por los que se debe transitar en el futuro.
Aquellos que, como dices, quieren ser Coco Chanel, ¿lo hacen porque tratan de imitar una revolución o porque de verdad intentan provocarla? Si consiguen responderse a esto habrán despejado parte del camino.

besos

Xiketä dijo...

Raindrop, una especie de fuerza interior me ha ocasionado lo que has puesto....crear una revolución...sería fantástico!!!El genio que lo haga, será historia en el mundo de la moda, y puede que vuelva a darle todo el valor que tiene el vestir para la raza humana desde todos los tiempos, y puede que vuelva a ser un oficio de creatividad, donde solo los genios sean famosos...por su trabajo.
Me encanta que te haya encantado. Y te agradezco los comentarios en los que me ofreces claridad a mis dudas.
Besos

Ybris, acabas de ofrecerme una gran verdad: es cierto que en contra de la moda está el divisionismo, la diferencialidad de conceptos en los que ya nada tiene sentido, el consumismo aplastante, la presión...
Pero lo realmente acentuable es como bien dices, la moda nos influye demasiado, ha sobrepasado los límites, las grandes tiradas de millones de modelos de cientos de estilos, está consiguiendo una división total del concepto...todo vale...y no es cierto.
Gracias por tu reflexión.
Besos

Me alegro que te haya resultado interesante mi artículo, Julio.
Me paso
Besos

Mia, estoy deseando que me presentes a Loveleoc, seguro que podremos compartir muchos pensamientos.
Besos

Xiketä dijo...

Por cierto, Mia, es cierto lo que dices de que la personalidad no siempre triunfa...es una lástima, pero aunque me cueste aceptarlo, hay mucho "personaje" en este mundo de las bambalinas.
Besos guapa!

nerea dijo...

Ahora lo importante son las marcas y cuanto ha costado aquello que te has comprado. Da igual si es feo o es bonito mientras sea de una marca conocida... Estoy con vosotros que mientras la superficialidad mande en el mundo de la moda ya no va a ser revolucionario...

Me ha impresionado lo de las japonesas, no tenia ni idea... pobres... Aún alucino con lo que tenían (en muchos casos tienen) que aguantar las mujeres en muchos paises...

Un besico.

Caminodelsur dijo...

Gracias por tan completa ilustración de la historia de la moda en breves palabras.

Yo me quedo finalmente con la comodidad no lo que dicen que se lleva.

Una frase dura respecto a la moda es : Que nos uniforma, y tanto que se dice y se lucha por la libertad finalmente al seguir parámetros establecidos como corderitos deja a todos iguales.

Abrazos desde mi sur

Xiketä dijo...

Justamente ahi...Bichito, es donde yo haría incapié, en la comodidad de uno mismo, para poder desuniformizarnos, para ser libres en el vestir...
Difícil reto para la moda en cuanto al molde social en el que nos encontramos.
Besos


Las marcas, Nerea, ese eterno "aparentar". No se valoran las calidades, la investigación, la innovación...de una prenda, sino simplemente que la etiqueta sea de alguna firma conocida.
Otro tema delicado en esto de la moda, en la que como corderitos nos dejamos llevar por la publicidad.
Besos

SOLOYO dijo...

Por suerteo por desgracia en esta vida todo tiene su porqué. ¿Sabes que la salsa es como si fuera una representación de un cortejo? Todos los movimientos responden a una especie de persecución del hombre a la mujer y cómo la mujer va esquivándole!
Es curioso cuanto menos.