jueves, 15 de noviembre de 2007

Via verde Ojos Negros

A finales del siglo XIX se concedió la explotación de diversos yacimientos de hierro en la localidad de Ojos Negros a un par de empresarios vascos quienes fundaron la Compañía Minera de Sierra Menera el 3 de septiembre de 1900. Debido a la cantidad y calidad del mineral extraído deciden solicitar la licencia para la construcción de un ferrocarril económico (de vía estrecha) para transportar el mineral hasta el puerto de Sagunto. Decidieron construir esta línea debido a diversas divergencias con los dirigentes del Ferrocarril central de Aragón que cubría la actual línea entre Sagunto y Teruel y que discurre de manera casi paralela y en ocasiones a menos de cien metros de distancia. Este hecho hizo que ante la necesidad de una mayor capacidad de transporte se abandonará el trazado del ferrocarril de la Sierra Menera el 29 de julio de 1972.
El año 2001 el gobierno valenciano decidió acondicionar el antiguo trazado ferroviario para su uso como vía verde. Posteriormente el gobierno aragonés hizo lo propio en su parte del recorrido.

El ferrocarril partía de la localidad de Ojos Negros situada en la comarca del Jiloca. Desde allí continúa en dirección sureste atravesando el valle formado por la cuenca del rio Jiloca hasta llegar a la ciudad de Teruel. Desde allí se interna en la sierra de Javalambre hasta penetrar en la Comunidad Valenciana. Tras atravesar el páramo de Barracas se interna en la sierra Calderona iniciando un descenso que la llevará desde aproximadamente mil metros de altura hasta la orilla del mar, en Sagunto. Como se puede deducir el recorrido de la vía discurre a través de parajes muy abruptos lo que le ha conferido un carácter especial.

La vía atraviesa numerosas localidades de interés arquitectónico, destacando sin duda Segorbe, Jérica, Sarrión, la La Puebla de Valverde y Teruel.
Las comarcas que atraviesa poseen un indudable interés medioambiental atravesando la vía el parque natural de la sierra Calderona. Además discurre cercana de los parajes naturales de la Dehesa de Soneja, Peñaescabia en Bejís y el Pozo Junco en el Toro.
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Vía_Verde_de_Ojos_Negros"


Ahora que ya conoceis un poquito más de las cosas que hacen de Segorbe un lugar especial, vengo a contar lo que me ocurrió hace cosa de medio año, en primavera, casi verano ya.

Cuando dejé de trabajar en la última empresa en la que estuve (antes de hacerme autónoma), decidí explorar en el tiempo libre que tenía, el sitio donde hace poco más de 2 años estoy viviendo, Segorbe.

Siempre me habia llamado la atención la via Ojos Negros, quizá por el nombre, quizá por la curiosidad. Alguna vez habiamos ido con las bicis de montaña, pero a mi me gusta ir a pie, apreciar bien los detalles.

Decidí coger a mi perro, Coco, un Bulldog francés con su morro chato y su aparato respiratorio no preparado para semejante caminata. Llené una botella de agua para los dos y nos fuimos a dar el paseito.

Salimos a las 10 de la mañana, cuando todavia la temperatura se podia soportar.

Desde Segorbe hasta la Via Minera (nombre por el que es conocida aqui) hay unos kilometros de camino asfaltado, por lo que cuando llegamos a lo que es la Via, nos habiamos bebido casi media botella de agua.
Una vez alli, solté a Coco, el pobre animal se vuelve loco de alegria cuando se siente libre. No paraba de correr.
Los lugares de sombra del camino, son pocos, exceptuando los que propinan los árboles a los lados de la via. Eso, junto al sol que a medida que pasaban los minutos calentaba más, hizo que al perro le faltase la respiración a cada paso que dábamos.
De vez en cuando Coco se paraba a descansar (siempre a la sombra) y yo le daba un poquito de agua. Una vez recuperados continuábamos la marcha.
Cuando me di cuenta, el perro estaba agotado, pero yo, absorta en los paisajes, en los rincones, en intentar descubrir con la mirada qué había más allá, seguía y seguía.
De pronto vi que el perro en vez de respirar jadeaba, ya habíamos dado la vuelta hacía rato, pero aun quedaba trecho, y apenas quedaba agua.
Intenté racionar el agua para el perro, yo ni tan siquiera bebí más, pero sabía que durante el trozo de asfalto hasta llegar a casa, el perro se iba a agotar más, porque la calina era cada vez más intensa.
Yo hablaba con Coco como si de una persona se tratase: "aguanta Coquete, que ya queda poco, ya llegamos a casa....venga.....buen perro", pero cuando faltaban unos dos kilometros para llegar a casa, arriba del puente que cruza la autovía, con toda la solana, el perro se tumbó y dijo que ya no podía más...jadeaba....me asusté, estuve media hora sentada en el suelo, con el sol dándome de lleno, intentando taparle cualquier rayo a Coco, él estaba muy inquieto, buscando aire por todos los lados.
Decidí, viendo que no se recuperaba, cogerlo en mis brazos, 14 kilos de masa muscular, a la 1 del mediodia, pleno mes de junio, un calor abrasante, corriendo por un camino de asfalto...por el que no pasaba nadie. Pensé que el perro se me iba a morir entre los brazos, pero no perdió el conocimiento, aguantó, y yo sudando, puse todo el esfuerzo en llevarlo hasta una fuente (la Fuente del Puente Nuevo) que está justo antes de entrar al pueblo.
El perro intuyó que la fuente estaba cerca porque se tiró de mis brazos y a duras penas, llegó antes que yo a la fuente. Le rocié todo el cuerpo con agua...él pensaría: "que fresquita" porque ni la probó, solo necesitaba refrescar su piel. Luego bebió hasta saciarse, y después de descansar un rato, volvimos a casa, mucho más relajados.
Aun asi, he de decir que vale la pena hacer la Via Ojos Negros...es auténtica.
Eso si, si llevais perros que se fatiguen como el mio, mejor en invierno.

3 comentarios:

María Manuela dijo...

Hace años que necesito (más ganas de convencer que tiempo libre), para hacer esa ruta. Seguiré intentándolo...la cosa aún promete más con tu visión personal.

mia dijo...

Qué bonito parece y el nombre...qué nombre lleva la ruta!
No sé bien cuando pero seguro que la haremos.
Besos
Mía

Bichitodeluz dijo...

Genial tu relato, pobre perrito, pero el camino que describes debe ser precioso, valió la pena el esfuerzo de coco.


Saludos