sábado, 29 de septiembre de 2007

MARIA

Maria nacio y creció en un pequeño pueblecito rodeado de alcornoques y oliveras.
Desde tan pequeñita que ni recuerda, conoció el trabajo duro, fue su propia niñera, su propia cocinera y toda una mujer.

Su madre nunca la ha podido querer...me refiero como una madre quiere a sus hijos.

Su padre era una maravillosa persona, que no pudo criar a una hija y atender a su mujer él solo.

Desde que empezó el cole, Maria se dió cuenta que se le daban bien las sumas, las restas, las divisiones y las multiplicaciones....se aprendió las tablas enseguida! Su maestra, Doña Matilde, siempre le decía: -Maria, nunca dejes de estudiar que tu vales mucho!. Lástima que en los años 60 fuese tan complicado, dada su situación, llevar éso a cabo.

"Si no fuese porque mi padre, el pobre, necesita que lleve algo de dinero a casa...señorita, de verdad que a mi me gustaria mucho seguir aprendiendo. Pero no puede ser. Mis abuelos ya son mayores y no pueden mantenerme más, bastante han hecho ya por mi toda mi vida. Sé que lo entiende, Doña Matilde"

Era cierto, los abuelos paternos de María la habían criado desde que nació, los maternos murieron antes, también de lo mismo...

La cosa es que la pobre chiquilla tuvo varios trabajos desde bien jovencita, que si al almacen de naranja por temporadas, que si se iba a recolectar lo que daba el tiempo con su padre M.M, en fin, se trabajaba en lo que se podía.

Así fueron pasando los años...con sus más y sus menos (aunque lo segundo predominara). Su madre, cada vez peor, los medicos no sabían que era, las malas lenguas comentaban que estaba loca, a Maria le dolía que llamaran asi a su madre, aunque a veces hasta ella misma lo pensaba.

"Cómo habría sido ella si hubiera estado bien?" Era una pregunta que le rondaba la mente muy a menudo, aunque cada vez que la miraba y veía su expresión hacia el vacío, se daba cuenta de que era inútil pensar, ella nunca volverá a ser ella misma.

Ahora han pasado ya más de 40 años de todo aquello y la cosa sigue igual, o diferente, según se mire. Maria ha formado una familia estupenda, tiene dos hijas, ya mayores, y una madre, ya mayor también. En abril hizo 5 años que su padre murió, el cáncer se lo llevó de sopetón.

"Creo que ahora ya descansa de verdad. No me explico ese espíritu tan luchador como pudo soportar la enfermedad durante meses sin llegar a quejarse"
"Puede que haya visto tantas quejas y tanto desasosiego en su mujer durante años, que no querría darle más faena y más disgustos a la mamá" Comentaban las dos hijas de Maria y Juan.

Por cierto, aún no hemos hablado de Juan, el marido de Maria, al que le está siendo duro ver como su madre no deja vivir a la hija, ni la dejará mientras viva, pero no consciente de ello, para su desgracia además. No pueden salir de viaje, disfrutar de la vida. Salir de cena tranquilos y olvidarse de responsabilidades es misión imposible. Ahora que las hijas son mayores y podrían disfrutar....(piensa Juan todos los dias).

Para Maria está siendo duro cuidar de su madre, hubiera preferido cuidar de su padre, que por lo menos le ha dado una educación y la ha cuidado y protegido hasta el último de sus días.
"Recuerdo cuando era niña, una conversación de mi abuelo a un amigo con el que íbamos de paseo. Mi abuelo le decía: "en esta vida lo más importante que uno tiene son los hijos...los nietos también, pero un hijo es lo mas grande que hay"Era algo que demostraba cada minuto, pero tengo mis sospechas que a ella nunca se lo llegó a decir"

Alzheimer. Esquizofrenia.

Mandamos naves al espacio, y dejamos que la gente con incluso 40 años muera en vida. Personas que no son capaces de recordar nada. Como si nunca hubieran existido. Que miedo da pensar a los que lo llevamos en los genes que algun dia eso nos pueda ocurrir....y olvidar todo lo que hemos sido.

Para Maria, que la quiero mucho.

"Unos dias después que mi abuelo falleciese, soñé con él. Salía él del bar del pueblo, yo me abalancé hacia él por la calle cuesta abajo, para abrazarlo muy fuerte. Le decía: ¡¡Abuelo, estás vivo!!, ¡estás vivo!. Y él me susurró al oído: "dile a tu madre que la quiero mucho"...
Tardé unos meses en podérselo decir a mi madre."

1 comentario:

Amparo dijo...

Cuando te conocí intuí que tu eras distinta, que no estabas vacía, día a día compruebo que no estaba equivocada….
tristes historias que llenan paginas de unos tiempos que no fueron mejores ni peores…solo distintos.
Besicos para ti y un abrazo para tu madre