miércoles, 11 de julio de 2007

SUEÑOS DEL CARIBE

10 de Noviembre, Santa Lucía:

Era un dia húmedo y caluroso, como otro cualquiera en este lado del mundo.

Despues de toda la noche a bordo del buque Pacific, donde casi ni se notaba que surcábamos el mar Caribe, amaneció un nuevo día, precioso, con olor a aceite de coco.

Lo primero que hice al despertar, fue recorrer la cortina que, en la cabecera de la cama tapaba todo haz de luz de la mañana. El espectaculo fue bonito, un hotel surcaba el mar y habíamos tenido la suerte que nos tocara aquel camarote exterior superior. Se veia el mar azul turquesa, y al fondo, como entre sombras, apenas se adivinaba alguna que otra isla, sin poder llegar a apreciar si era ilusión o realidad.

Habíamos estado un día entero a bordo del buque, y hoy por fin atracaríamos en un puerto, el de Santa Lucía. La navegación no había estado nada mal, pero despues de ver tantas sombras lejanas, ya teníamos ganas de pisar tierra firme, de conocer aquellas lejanas tierras.

Siempre tuve una vision diferente de lo que es el Caribe, todos los que han ido, han vuelto "encantados" que maravilla, que lujo, todo incluido... Yo no voy a viajar asi, me dije, yo no voy a estar en un super hotel con muchos lujos, pero no me arrepiento para nada, he conocido la cara mas amarga y a su vez mas maravillosa de estas gentes, de estos lugares... El Caribe no es lo que nos venden, el Caribe es mucho más.

Y nos vestimos y salimos a cubierta, a respirar, a oler, a sentir. Despues fuimos a tomar el desayuno y mientras subíamos del restaurante, aquellas sombras que hacía unas horas parecían espejismos, eran ya verdad. Nunca habia visto la Naturaleza en su estado puro.

Aquella isla era un manto de vegetación en toda su inmensidad, segun los guias de origen volcánica. Apenas se vislumbraban entre el verde oscuro, algunas casas de colores, teniamos muchas ganas de bajar...

Por fin pisamos tierra, que mareo! que sensación tan rara. Y aqui empezó el sueño del Caribe, nada mas bajar, detrás de la valla que separa el puerto del bosque, habian decenas de lugareños gritando. Me asusté, no entendía que decían, luego vi a unos cuantos con carteles que ponían: TAXI. Entendí que lo que necesitaban era ganarse algun dolar llevandonos a donde quiera que fuera. Decidimos ir andando, aquello nos impactó.

Andando fue casi peor, era otro mundo, la gente por el bosque intentando venderte cualquier cosa, te sentías avasallado, cuando te vas acostumbrando ya no sientes miedo, te das cuenta de que no son delincuentes, solo intentan ganarse algo que comer. Pero el primer contacto es cruel, toda esa gente, mujeres, hobres y niños, gritandote, algunos en tu lengua, otros no. Todos intentan que te vayas con ellos, todos intentan cogerte.

La gente de alli nos dijo que esta isla es de las mas pobres de todo el Caribe, tanto, que la gente no puede trabajar, es mas rentable no hacerlo, ya que los sueldos son tan bajos y los trabajos tan duros que prefieren mendigar, y de hecho todo el mundo esta por las calles, todos quieren atraer a los turistas que somos su única esperanza para echarse algo a la boca ese dia. Que lástima.

Pero lo mas bello e impactante que tuvimos la ocasion de vivir alli fue durante una excursion hacia la selva en 4x4, mientras recorriamos las diferentes aldeas que componen esta isla, pasamos por el colegio, donde antes tanta pobreza asolaba, donde la gente y sobre todo los niños vestían con harapos, vimos un grupo de diminutas personitas al borde del camino. El jeep disminuyó la marcha, pasamos por entre un grupo de veinte o treinta pequeñajos, que nos saludaban con una blanca y gran sonrisa, cuando el jeep tocó el claxon, todos empezaron a correr detrás de nosotros, se reían, gritaban, saludaban, todos los ocupantes nos pusimos en pie, despues de la sensación de tristeza que nos daba tanta penuria, aquello fue como un huracán de vida, tan limpios todos, con sus uniformes verde y azul marino, tan grande...

Sueños del Caribe!!

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